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Etiqueta: Foucault

La vida en suspenso. Sobre la matriz política del coronavirus.

Este lunes empieza el curso a distancia sobre coronavirus y biopolítica. Vamos a hacer un recorrido por los grandes pensadores de la biopolítica para tratar de enmarcar la discusión sobre el coronavirus que viene teniendo lugar entre los principales filósofos de la actualidad. El objetivo general es mostrar cómo en …

La sexualidad como discurso de clase


El lunes pasado nos ocupamos de la “hipótesis represiva“. ¿Cuál es la relación entre capitalismo y sexualidad? ¿Está la sexualidad reprimida por el capitalismo o, a la inversa, los discursos sobre la sexualidad se multiplican por doquier? De que hagamos un diagnóstico correcto depende la posibilidad de hallar una estrategia eficaz de resistencia.

Si el capitalismo se sostiene sobre la represión de la sexualidad, entonces la liberación sexual puede ser una estrategia revolucionaria. Pero si no es así, y si en realidad el capitalismo consiste en el acrecentamiento y multiplicación de la sexualidad, incrementando y multiplicando el deseo sexual, entonces lejos de ser una resistencia, la liberación sexual le da un nuevo impulso al capitalismo. Y en este sentido, me animo a decir que esto último es lo que piensa Foucault, a saber: que la represión es sólo la condición para la liberación de la sexualidad; y que el capitalismo constituye el juego transgresivo abierto entre ambas.

Después de decenas de años, nosotros no hablamos del sexo sin posar un poco: consciencia de desafiar el orden establecido, tono de voz que muestra que uno se sabe subversivo, ardor en conjurar el presente y en llamar a un futuro cuya hora uno piensa que contribuye a apresurar. Algo de la revuelta, de la libertad prometida y de la próxima época de otra ley se filtran fácilmente en ese discurso sobre la opresión del sexo. En el mismo se encuentran reactivadas viejas funciones tradicionales de la profecía. Para mañana el buen sexo.

M. Foucault, Historia de la sexualidad 1. La voluntad de saber, trad. U. Guiñazú, México: Siglo XXI, 2007, p. 13.

Sin embargo, no se trata de pura transgresión, sino que de manera análoga a cómo el inconciente se manifiesta en sueños, la sexualidad reprimida reaparece incesantemente, distorsionada, tergiversada o, más precisamente, capturada y encarcelada en un peculiar registro discursivo. No se habla de cualquier manera de la sexualidad “reprimida”, sino que se establecen registros, niveles de habla, terminología técnica, circunstancias de ese discurso y agentes autorizados a sostenerlo.

Como lo inconciente, lo reprimido siempre vuelve, pero no de cualquier manera, sino capturado en un registro discursivo.

Así pues, a Foucault no le interesa tanto lo que dice ese discurso como quien lo dice y cómo lo dice. Y ello porque a la aparición de este nuevo discurso sobre la sexualidad le corresponde la aparición de un nuevo sujeto y de un nuevo lugar de enunciación: el lugar del que está autorizado a hablar. ¿Quién habla entonces en el discurso sobre la sexualidad? ¿Quién es el que toma la palabra? ¿Quién ha “capturado” a la sexualidad en este registro discursivo?

En este punto podemos plantear dos analogías que remiten al propio pensamiento de Foucault.

  1. En un momento surgió un discurso sobre el loco. Y a Foucault no le interesa tanto establecer lo que se dice sobre el loco, como quien lo dice y cómo lo dice. El nuevo lugar de enunciación, que aparece como correlato del aislamiento -el encarcelamiento- de la locura, se llama “discurso psiquiátrico” o, más ampliamente, “razón”. Así pues, la razón es el lugar de enunciación de la locura, que aparece como reflejo de aislar y encarcelar a esta última (Cf. M. Foucault, Historia de la locura en la época clásica, trad. J.J. Utrilla, México: FCE, 2015)
  2. De manera análoga, a Foucault no le interesa tanto establecer lo que se dice del criminal, como quien lo dice y cómo lo dice. El nuevo lugar de enunciación que aparece como correlato de la captura discursiva del delincuente -y, por supuesto, de su encarcelamiento- se llama “criminalística” y se corresponde no sólo con el surgimiento del derecho moderno (Beccaria), sino también con ciertas condiciones sociales y económicas de las que surgirá el capitalismo (Cf. M. Foucault, Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión, trad. A. Garzón del Camino, Bs. As.: Siglo XXI, 2002).

(A mi entender el lugar en el que Foucault expone más profundamente esta “estructura de solapamiento”, esto es, el movimiento de constitución de una interioridad discursiva a partir de señalamiento de lo que queda fuera, o dicho de otra manera, la inclusión discursiva como resultado de una exclusión correlativa; es El pensamiento del afuera, traducido por Manuel Arránz Lázaro y editado por Pre-Textos)

Podemos entonces volver a preguntarnos: ¿quién habla en el aislamiento de la sexualidad? ¿Qué dice el discurso sobre la sexualidad, no tanto de su objeto como de aquél que lo sostiene?

Señalamos entonces que el discurso sobre la sexualidad es un discurso de clase y su surgimiento se corresponde con el de la burguesía; esta peculiar clase que, como dice Foucault, se caracteriza por tener una “sexualidad parlanchina“.

…hay que decir que existe una sexualidad burguesa, que existen sexualidades de clase. O más bien que la sexualidad es originaria e históricamente burguesa y que induce, en sus desplazamientos sucesivos y sus trasposiciones, efectos de clase de carácter específico.

M. Foucault, Historia de la sexualidad 1. La voluntad de saber, trad. U. Guiñazú, México: Siglo XXI, 2007, pp. 154-155.

Obviamente esto va de la mano con una crítica al psicoanálisis, a quien Foucault le critica reproducir el modo de subjetivación típicamente capitalista, a saber: la captura discursiva de la sexualidad como correlato de la supuesta represión.

¿Estaríamos ya liberados de esos dos largos siglos donde la historia de la sexualidad debería leerse en primer término como la crónica de una represión creciente? Tan poco, se nos dice aún. Quizá por Freud. Pero con qué circunspección, qué prudencia médica, qué garantía científica de inocuidad, y cuántas precauciones para mantenerlo todo, sin temor de “desbordamiento”, en el espacio más seguro y discreto, entre diván y discurso: aún otro cuchicheo en un lecho que produce ganancias.

M. Foucault, Historia de la sexualidad 1. La voluntad de saber, trad. U. Guiñazú, México: Siglo XXI, 2007, p. 11.

La aparición discursiva de la sexualidad se corresponde, pues, con el surgimiento de la burguesía como clase; ésta es la que habla a través suyo. Nosotros planteamos que algo de esto llega incluso hasta la discusión actual sobre la despenalización del aborto, ya que lo que se discute en el fondo no es otra cosa que la posibilidad de que los pobres accedan o no a este discurso burgués -diríamos hoy: “de clase media”-, científico, higiénico y seguro sobre la sexualidad. Lo que se discute, en suma, es si la interioridad de la burguesía se seguirá sosteniendo sobre la exclusión de las clases pobres del discurso de la sexualidad. O dicho de otra manera: lo que se discute en el discurso sobre la despenalización del aborto no es otra cosa que el lugar de enunciación y los límites de la clase media.

Lo que se discute con la despenalización del aborto es la posibilidad de que los pobres accedan o no a este discurso burgués -diríamos hoy: “de clase media”-, científico, higiénico y seguro sobre la sexualidad; o dicho de otra manera: se discute el lugar de enunciación y los límites de la clase media.

El próximo lunes tendremos la última clase de este módulo sobre la Historia de la sexualidad de Foucault y, en la misma línea, a partir del lunes siguiente comenzaremos a indagar en el pensamiento de Paul Beatriz Preciado. Los espero.

Cartel del curso sobre Testo Yonqui de Paul B. Preciado

Los micro-saberes del cuerpo: la sexualidad.

El lunes pasado comenzamos nuestro trabajo sobre el tomo 1 de la Historia de la sexualidad de Foucault. Allí señalamos sobre todo tres cosas.

En primer lugar, señalamos que, una vez que Descartes postuló al cuerpo como máquina, éste se volvió el objeto de toda una serie de saberes que buscan intervenir sobre él para modificarlo y “mejorarlo”. Y dijimos, también, que este mejoramiento presuponía al incremento del rendimiento como criterio. De ese modo, retomamos la conclusión del curso anterior de que la postulación del cuerpo como máquina está a la base del rendimiento que nos empuja cotidianamente a producir. En este mismo sentido, señalamos que la medicina -y especialmente la preventiva- constituye un apéndice fundamental del capitalismo actual.

El cuerpo se volvió objeto de toda una serie de saberes que buscan intervenir sobre él para modificarlo y «mejorarlo»

En segundo lugar, sostuvimos que interviniendo sobre el cuerpo, esos micro-saberes -ya que se ocupan de aspectos cada vez más detallados- van volviendo al cuerpo paulatinamente objeto de disputa y poder. Y agregamos que lo que nos interesaba especialmente era señalar el momento de surgimiento discursivo de una especial “parte” del cuerpo: la sexualidad. Una parte que pareciera encerrar el todo del cuerpo.

La sexualidad: una parte que pareciera encerrar el todo del cuerpo

Finalmente, tuvimos una larga discusión acerca de la diferencia entre sexo y género, para intentar poner en cuestión la peculiaridad de que la distinción entre hombre y mujer permanezca anclada desde hace siglos en la genitalidad. ¿Qué vínculo hay, en efecto, entre tener pene y ser hombre o tener vagina y ser mujer? Postulamos entonces que ese vínculo ya no es tal y que junto a él ha comenzado a resquebrajarse la metafísica sexual binaria que ha ordenado políticamente nuestro mundo desde que tenemos memoria.

¿Qué vínculo hay, en efecto, entre tener pene y ser hombre o tener vagina y ser mujer? Junto a él ha comenzado a resquebrajarse la metafísica sexual binaria que ha ordenado políticamente nuestro mundo desde que tenemos memoria.

Nuestra segunda clase será el lunes 26 de agosto en nuestro horario habitual de las 18:30 hs, ya que el lunes19 es feriado. El curso permanece abierto por si todavía quieren sumarse. Los espero.

“Los nenes con lo nenes, las nenas con las nenas”.

Este lunes a las 18:30 hs, dentro del ciclo “Una inspección metafísica del cuerpo”, empezamos el curso sobre el tomo 1 de la Historia de la sexualidad de Foucault. El título es “Microfísica sexual del cuerpo” y el fondo de la cuestión ya fue abordado por Las Primas:

“Los nenes con los nenes, las nenas con las nenas”.

En esta primera clase vamos a trabajar las implicancias ontológicas y políticas de la escisión de la humanidad en dos partes, así también como la resistencia inherente a la deconstrucción de la metafísica binaria. Los espero.

Cartel sobre el próximo curso del espacio "Una inspección metafísica sobre el cuerpo" referido al tomo 1 de la Historia de la sexualidad de Foucault

Una inspección metafísica del cuerpo. Primera parte: Descartes.

Afiche del curso sobre el cuerpo en Descartes

El lunes primero de julio abrimos un nuevo espacio de trabajo destinado a indagar sobre el cuerpo desde un punto de vista filosófico. En este primer módulo de cuatro reuniones nos centraremos en el pensamiento de Descartes y su comprensión del cuerpo como máquina.

Dos intuiciones orientan mi curiosidad por Descartes. La primera es que la manera en la que pensó el cuerpo sigue siendo la base metafísica de la medicina actual. La segunda es que esa medicina constituye un elemento insoslayable de nuestra sociedad del rendimiento. Su concepto de salud es el de una máquina puesta a producir sin derroche ni pérdidas, sin parates, de la que es necesario extender lo más posible su vida útil.

Los espero.